Teatro: Hamlet Double Bill
El reto de sobretitular un Shakespeare fuera de quicio

Hamlet Double Bill es una deconstrucción del Hamlet de Shakespeare a cargo de La Ribalta Teatro, compañía italobritánica ganadora del ESFN ShakeSphere 2024, representada en el Teatre La Biblioteca (La Perla 29) en la Edición Preludio del Festival Shakespeare Barcelona 2025. Los dos actos (The Play's The Thing y The Rest is Silence) toman sus títulos de citas literales del original. Lo que no se ve desde fuera: la obra reconstruye el clásico casi palabra por palabra combinando versos de actos y escenas distantes. Una intervención de tres líneas puede contener uno del segundo acto, uno del primero y otro del quinto. Cada fragmento lleva el peso del contexto del que procede. Traducir el texto implica entender todo el trasfondo.
La primera fase fue de inmersión: identificar las costuras de la deconstrucción, localizar cada verso en su origen dentro de la obra de Shakespeare y tomar las decisiones de traducción por mi cuenta. La implementación técnica se hizo con Glypheo y QLab, según las especificaciones del equipo de La Perla 29.
La compañía era extranjera y la obra se representaba una sola vez: no había ensayos previos. La mañana de la función observé las divergencias entre la grabación que me habían facilitado como referencia y la actuación en vivo; en el segundo ensayo intervine para ajustar los sobretítulos. Adrian Hughes, Alberto Ierardi y Giorgio Vierda —actores, directores y responsables del texto a la vez— me integraron como un miembro más del equipo: durante los ensayos fueron tan amables que propusieron ajustar sus frases a la versión que yo tenía en los sobretítulos. Respondí que de ninguna manera: mi trabajo era que la obra llegara al público tal como ellos la habían ideado.
Mi trabajo no era traducir un texto teatral sobre el papel, sino una función en vivo. El texto tenía que ensamblarse con lo que los actores recitaban en tiempo real.
El registro fue la primera decisión: un catalán literario sin arcaísmos gratuitos. Hamlet ha adquirido una dimensión atemporal que una lengua fosilizada habría traicionado. Hasta en los títulos: The Play's The Thing es L'obra és el truc: truc describe exactamente lo que Hamlet hace con la obra (usarla como engaño para desenmascarar al rey) y mantiene a la vez el tono ligero del primer acto.
La escena de los sepultureros pivota sobre las dos acepciones de to lie en inglés: yacer y mentir. Cuando Hamlet dice «for thou liest in't» al sepulturero que trabaja dentro de la tumba, lo acusa de estar ahí tumbado y de mentir a la vez, con la misma palabra. El gag se sostiene porque el juego se mantiene durante todo el intercambio: cada réplica explota uno de los dos sentidos y lo vuelve contra el interlocutor. En catalán jeure y mentir no comparten nada; no hay ninguna palabra que haga las dos funciones.
La solución fue encontrar un tercer término que se acercara por los dos lados: amagar (esconder). Conecta con ambas: el sepulturero se esconde físicamente dentro de la tumba, y lo que esconde es la verdad. Así, «for thou liest in't» se convierte en «perquè t'hi amagues a dins» («porque te escondes dentro»), y la acusación moral que en el original estaba implícita en el doble sentido se hace explícita un poco más tarde: «el que amagues és la veritat» («lo que escondes es la verdad»). El problema era estructural: seis réplicas en las que cada interlocutor toma el término del otro y le da la vuelta. Sin un pivote que funcione en los dos sentidos el intercambio no se sostiene. Amagar lo aguanta porque admite las dos lecturas, física y moral, sin forzar ninguna de las dos.
Las canciones exigieron un criterio diferente. La compañía las interpreta en directo con flauta y guitarra, y se repiten como leitmotiv a lo largo de la obra: primero establecen un estado emocional, después vuelven para reactivarlo. Esto significa que cada decisión de léxico tiene que sostenerse en todos los pasajes; una solución que vale para una sola escena no sirve. La musicalidad y la rima iban por delante de la literalidad, pero el significado tenía que ser equivalente al del original. En los sobretítulos, los fragmentos en italiano los dejé sin traducir: había que priorizar que el público captara la intención humorística del cambio de registro.
Las divergencias entre la grabación y la puesta en escena se cerraron en una sola mañana. Los ajustes fueron solo de implementación; las decisiones de fondo aguantaron los ensayos sin necesidad de replantearlas.